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El estudio científico del lenguaje

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El estudio científico del lenguaje

Mensaje  David Solís el Dom 27 Feb 2011 - 23:00

La revisión somera de los estudios lingüísticos que datan a partir de principios del siglo XIX, concretamente desde los especialistas histórico-comparatistas hasta Ferdinand de Sausure, revelan el interés casi genético del hombre por develar los misterios del lenguaje. Aunque es innegable que tanto los oficios tanto de los primeros como los del segundo tienen un lugar especial en la historia de la ciencia lingüística, las enseñanzas del maestro suizo han sido catalogadas como la piedra angular de la mayor parte de de los principios básicos que distinguen a la lingüística moderna.
Es innegable que el lenguaje ha existido siempre, y la disposición por analizarlo también; por tanto, vale la pena preguntar –y tratar de clarificar- a qué se debe el éxito de F. Saussure; porqué sus enseñanzas pueden catalogarse como científicas y hasta cierto punto innovadoras, a pesar de que como indica Malberg (2003:28) las ideas expresadas por el lingüista ginebrino se pueden encontrar en la filosofía y la gramática antigua (Aristóteles y Panini), en el pensamiento de los siglos XVII-XVIII (W. von Humbolt) o en las teorías de Georg von der Gabelentz, “pero ninguno había expresado con tanta claridad el principio de sistema en términos de oposiciones y diferencias.”
Dilucidar esa interrogante es trascendental para el lingüista por varias razones, pero destacaría dos: 1. La labor del lingüista se encuentra marcada por la investigación; está llamado a incursionar, revisar, estudiar y resolver los temas que así lo han requerido y los que se lleguen a presentar. Por tanto debe tender a encontrar las relaciones entre los hechos o fenómenos que caen en el campo de la lingüística que evidencien un principio o regla hasta entonces no apreciada o soslayada 2. Ese trabajo, el método y el resultado necesariamente deben hacerse constar mediante el lenguaje.
Estos son planteamientos que deben encontrarse bien definidos en el campo cognoscitivo del lingüista, para que él esté en aptitud de explorar válidamente nuevos derroteros lingüísticos, formular hipótesis y tratar de demostrarlas de manera irrefutable.
Es innegable que el trabajo lingüístico atiende de manera fundamental a situaciones concretas y palpables: las manifestaciones de la capacidad, la competencia lingüística de los seres humanos para desarrollar, utilizar y vivir con el lenguaje. No es necesario tener amplios conocimientos sobre la materia para que cualquier persona, con un poco de reflexión, logre explicar algunos principios lingüísticos. Así como el campesino carente de estudios en agronomía sabe cuáles épocas del año son propicias para la siembra y cosecha; la mayoría de las personas pueden entender que las palabras se forman con sonidos producidos por el aparato fonador (aunque no tengan idea de que así se denomina a ese conjunto de órganos).
De acuerdo con Nagel (1978: 15-26) el deseo de hallar explicaciones que sean al mismo tiempo sistemáticas y controlables por elementos de juicio fácticos es lo que da origen a la ciencia; y es la organización y la clasificación del conocimiento sobre la base de principios explicativos lo que constituye el objetivo distintivo de las ciencias. Las ciencias tratan de descubrir y formular en términos generales las condiciones en las cuales ocurren sucesos de diverso tipo, y las explicaciones son los enunciados de tales condiciones determinantes. Sólo es posible lograr este objetivo distinguiendo o aislando ciertas propiedades en el tema estudiado y discerniendo los esquemas de dependencia reiterados que vinculan esas propiedades unas con otras.
En consecuencia, según el propio autor, cuando la investigación es exitosa, proposiciones que hasta ese momento parecían totalmente desconectadas resultan vinculadas entre sí de determinadas maneras en virtud del lugar que ocupan dentro de un sistema de explicaciones. El conocimiento científico radica en la determinación de ciertas relaciones o vinculaciones entre los factores o elementos en estudio, no advertidas hasta entonces, basada en procesos explicativos, organizados y sistematizados.
Nagel (1994: 15 a 26) explica de manera clara y precisa, lo que diferencia a la ciencia del conocimiento común. En ese sentido indica que las ciencias introducen refinamientos en las concepciones comunes mediante el mismo proceso de poner de manifiesto las conexiones sistemáticas de proposiciones relativas a cuestiones de conocimiento común.
Así se entiende con facilidad porqué hasta la fecha se reconoce la obra de Ferdinand de Saussure. Antes de que este comparativista suizo expusiera las bases generales de su obra, le precedían notables lingüistas que habían desarrollado importantes trabajos sobre la materia, entre otros se pueden citar a Von Humbolt, Whitney, Noreen.
Mas como precisa Malmberg (2003:39) en 1879, a los 22 años, F. Saussure publicó una reconstrucción del sistema vocálico de la lengua madre indoeuropea siguiendo un método completamente nuevo.
Es indudable que antes de la aparición y difusión del pensamiento de Sausure ya se habían realizado estudios e investigaciones sobre los temas y elementos en los que basó su teoría. Pero él expuso las cosas de una manera distinta. A través de la trama argumentativa sentó explicaciones sobre las condicionantes en que se presentan ciertos fenómenos lingüísticos. En otras palabras, Saussure realizó un proceso de refinamiento sobre concepciones ya existentes. Tal es el espíritu que debe guiar a los lingüistas.
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David Solís


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