Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Uso Didáctico de las Tecnologías de la Información y Comunicación en procesos de Aprendizaje
Sáb 14 Ene 2012 - 0:01 por ANTOAGUAYO

» "Soy el último de los míos", Félicie Dubois
Jue 12 Ene 2012 - 10:01 por Isabel

» Arte y técnica del palíndromo
Sáb 7 Ene 2012 - 10:50 por Isabel

» El territorio de las humanidades
Sáb 7 Ene 2012 - 10:46 por Isabel

» Evolución: lengua y cultura
Sáb 7 Ene 2012 - 10:40 por Isabel

» Al pan, pan y al vino, vino
Sáb 7 Ene 2012 - 10:35 por Isabel

» Necesito ayuda.
Dom 1 Ene 2012 - 10:46 por Diani

» ¡Dejemos de encerrar a los mayas en sus pirámides!
Vie 23 Dic 2011 - 11:09 por Isabel

» Engendro anglo lingüístico
Miér 21 Dic 2011 - 10:43 por Isabel

» MyObserver, una solución basada en tecnología lingüística que convierte el ruido de Internet en oportunidades de negocio
Miér 21 Dic 2011 - 10:40 por Isabel

» El gíglico o el arte de sugerir
Mar 20 Dic 2011 - 11:21 por Isabel

» Cortázar y la Vía Láctea
Mar 20 Dic 2011 - 10:36 por Isabel

» Desmárcate: Aprende un idioma inventado
Mar 20 Dic 2011 - 10:24 por Isabel

» "Los amorosos", Jaime Sabines
Dom 18 Dic 2011 - 10:24 por Isabel

» José Agustín: del lenguaje soez al premio de Lingüística y Literatura
Dom 18 Dic 2011 - 10:19 por Isabel

» Nosotros los proles
Dom 18 Dic 2011 - 10:15 por Isabel

» «Mi padre me habló toda la vida en esperanto»
Dom 18 Dic 2011 - 10:08 por Isabel

» Las explicaciones tras nuestra compleja "torre de Babel"
Dom 18 Dic 2011 - 10:03 por Isabel

» Sobre traducción...
Dom 18 Dic 2011 - 9:57 por Isabel

» La RAE completa con un tomo de fonética la 'Nueva gramática de la lengua española'
Dom 18 Dic 2011 - 9:53 por Isabel

Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Sondeo
Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Flujo RSS


Yahoo! 
MSN 
AOL 
Netvibes 
Bloglines 



Indígenas de Sonora buscan preservar su idioma y costumbres

Ir abajo

Indígenas de Sonora buscan preservar su idioma y costumbres

Mensaje  Isabel el Dom 2 Oct 2011 - 9:22

Matea Torres cuenta su historia y habla del problema que enfrentan las etnias del sur de Sonora, especialmente la pérdida paulatina de su lengua indígena.

Para Matea la vida no ha sido fácil, pero el amor de sus siete hijos le da fortaleza y son baluarte en su lucha por preservar sus raíces, usos y costumbres mayos. “Soy indígena mayo a mucho orgullo”, señala.

El rostro de Matea Torres Yocupicio, de 50 años, se ilumina cuando habla de sus proyectos; “los mayos fuimos desarraigados, pero no seremos olvidados, haré lo que esté de mi parte para que el mayo no se pierda”.

Matea Torres cuenta su historia y habla del problema que enfrentan las etnias del sur de Sonora, especialmente la pérdida paulatina de su lengua indígena.

Comenta con tristeza que las nuevas generaciones de descendientes mayos no están aprendiendo y practicando la lengua materna; hay una pérdida de la tradición de hablar el idioma mayo entre la población indígena, pero no solamente está disminuyendo el número de hablantes sino también se está perdiendo la tradición de aprender y practicar las danzas, el trabajo artesanal, la música tradicional, entre otras costumbres.

En las paredes blancas del hogar de Matea se observa el sincretismo cultural y religioso, porque en ellas se comparten tanto un espacio para la Madre Teresa como para una máscara de Matachín, de venado o de pascola, como parte de los rituales tanto mayos como yaquis.

Pueden notarse también la faja donde se coloca el “grijuútian” o cinturón de pezuñas de venado; los pascolas llevan la cabeza cubierta y lucen un mechón de cabellos.

Su proyecto y el de un grupo de mujeres mayos está contenido en el Taller de Planeación Estrategia 20112017, al que arribaron luego de conformar primero la organización Mujeres Indígenas por Conservar su Lengua Materna (Milcolema), AC.

Detalla que no obstante los obstáculos que se les presentan, sobre todo económicos, ella y un grupo de mujeres que tienen el mismo objetivo de preservar las lenguas indígenas y las tradiciones de mayos y yaquis visitan escuelas a pie o en camión.

“Hemos tenido buena aceptación entre los estudiantes, hay interés de rescatar la lengua materna por parte de los niños y de sus madres”, puntualizó Torres Yocupicio.

Asociación bien organizada

Rememora que hace tiempo recibieron un recurso de la Fundación Tichi Muñoz por el orden de los 30 mil pesos, los cuales están siendo recibidos a través de capacitación para lograr que Milcolema sea una asociación bien organizada, donde se fomente la armonía para trabajar unidas en bien de la comunidad.

La lideresa mencionó que aunque son más de 60 integrantes, poco más de 20 trabajan de manera constante, y lo que desean es que todas en su conjunto participen para abarcar el proyecto a más gente, por ello están abiertas a recibir más agremiadas.

“Las mujeres de Milcolema vamos por más, por más apoyos, por el respeto a nuestra organización, por una mejor calidad de vida que permita acceder a más servicios de salud y educación. Por más beneficiados que a su vez promuevan la lengua de nuestros antepasados, de nuestros orígenes, nuestros usos y costumbres”, dice.

Matea Torres Yocupicio quiere lograr más, y explica que hace más de 30 años fueron desarraigados de su comunidad, un pueblo del municipio de Huatabampo llamado Bacapaco.

“De allí somos, allí nacimos, pero el destino nos trajo al Valle del Yaqui, a un lugar conocido como el Campo 34, al que le llaman el Ejido Toribio Velázquez. Después nos trajeron a la colonia suburbana Luis Echeverría, junto con mucha gente del Mayo”.

De su vida también cuenta que tiene siete hijos, la más grande de 30 años y la más chica de nueve. “Son de distintos papás, me casé tres veces, nunca me gustó que me golpearan; estoy muy orgullosa de ser madre y padre de mis hijos”.

Otra de sus fortalezas que la empujan a defender su dialecto es su madre, doña Alejandra Yocupicio viudad de Torres, de 94 años de edad, quien vive con ella en una sencilla casa de material de concreto y piso de tierra.

“Antes vivíamos en el campo en una casa de adobe, pero también nos cambiaron y así llegamos aquí”, resalta.

El lugar es oscuro, apenas si se nota una luz que sale de su hogar cuando llega la oscuridad, así como de otras familias que viven en esta populosa colonia del sur de Ciudad Obregón, donde la mancha urbana fue creciendo hasta ir más allá y “tragarse” miles de hectáreas de los campos agrícola.

Se autodescribe como una mujer de lucha, inquieta y tesonera, que va por lo que quiere y no espera a que llegue, porque de esperar pueden pasar siglos y no pasa nada.

A la defensa de sus tradiciones

“Siempre tuve muchas ganas de formar una organización para defender nuestras tradiciones, ya tenía muchos años de pelear por ella y lo logramos, ahora vamos con toda la fuerza por la defensa de nuestro dialecto, usos y costumbres”, sostiene.

Incluso, explica, vamos a tener una reunión para lograr que “todas jalemos para el mismo lado, con el mismo objetivo, pues así podemos tomar decisiones y avanzar en la lucha de manera organizada por esta meta”.

Narra que una de sus estrategias para lograrlo es la promoción de sus tradiciones indígenas, además de su lengua, su música y su danza. “Vamos a efectuar un festival como cada año en la colonia Luis Echeverría, donde hay una amplia participación de la gente que allí vive y que proviene del Valle del Mayo”, anuncia.

Entre otros proyectos, “vamos a tratar que entre toda la comunidad indígena logremos la recopilación de todas las tradiciones y el encontrar un canal que permita difundirlas de manera permanente”, comenta.

Asegura que seguirán visitando los jardines de niños y escuelas primarias, y durante los recesos escolares buscarán fomentar “nuestra cultura y tradiciones a través del juego con los alumnos. Por ejemplo, tenemos el juego de la lotería, misma que tiene imágenes de sus usos y costumbres, y está escrita en nuestra lengua indígena”.

Dice que es importante comenzar con los niños, ya que un estudio realizado por Milcolema sobre los cambios o tendencias en este rubro en los últimos cinco años y que les preocupa como asociación, reveló una serie de graves problemas sociales, educativos y de seguridad.

El análisis, detalla, “nos permitió ver que en nuestras comunidades hay una gradual disminución de la seguridad y un aumento de la violencia, reducción de la pérdida de tradiciones y del reconocimiento étnico y aumento de la desintegración familiar”.

Advierte que encontraron un incremento de las adicciones en niñas y niños, disminución de trabajo y salarios, aumento de los costos de la canasta básica, deserción escolar, pérdida de valores, aumento de las violaciones en mujeres e infantes, denuncia.

La idea es, comenta, iniciar la integración de los comités de la comisaria de El Tobarito y la Loma de Guamúchil en Cajeme, así como el Huaraje y del municipio de Huatabampo.

http://www.eluniversal.com.mx/estados/82351.html

_________________
¿Por qué esta curva del porqué y no el signo de una recta sin fin y un punto encima?  
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] 
Roberto Juarroz
avatar
Isabel


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.