Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Uso Didáctico de las Tecnologías de la Información y Comunicación en procesos de Aprendizaje
Sáb 14 Ene 2012 - 0:01 por ANTOAGUAYO

» "Soy el último de los míos", Félicie Dubois
Jue 12 Ene 2012 - 10:01 por Isabel

» Arte y técnica del palíndromo
Sáb 7 Ene 2012 - 10:50 por Isabel

» El territorio de las humanidades
Sáb 7 Ene 2012 - 10:46 por Isabel

» Evolución: lengua y cultura
Sáb 7 Ene 2012 - 10:40 por Isabel

» Al pan, pan y al vino, vino
Sáb 7 Ene 2012 - 10:35 por Isabel

» Necesito ayuda.
Dom 1 Ene 2012 - 10:46 por Diani

» ¡Dejemos de encerrar a los mayas en sus pirámides!
Vie 23 Dic 2011 - 11:09 por Isabel

» Engendro anglo lingüístico
Miér 21 Dic 2011 - 10:43 por Isabel

» MyObserver, una solución basada en tecnología lingüística que convierte el ruido de Internet en oportunidades de negocio
Miér 21 Dic 2011 - 10:40 por Isabel

» El gíglico o el arte de sugerir
Mar 20 Dic 2011 - 11:21 por Isabel

» Cortázar y la Vía Láctea
Mar 20 Dic 2011 - 10:36 por Isabel

» Desmárcate: Aprende un idioma inventado
Mar 20 Dic 2011 - 10:24 por Isabel

» "Los amorosos", Jaime Sabines
Dom 18 Dic 2011 - 10:24 por Isabel

» José Agustín: del lenguaje soez al premio de Lingüística y Literatura
Dom 18 Dic 2011 - 10:19 por Isabel

» Nosotros los proles
Dom 18 Dic 2011 - 10:15 por Isabel

» «Mi padre me habló toda la vida en esperanto»
Dom 18 Dic 2011 - 10:08 por Isabel

» Las explicaciones tras nuestra compleja "torre de Babel"
Dom 18 Dic 2011 - 10:03 por Isabel

» Sobre traducción...
Dom 18 Dic 2011 - 9:57 por Isabel

» La RAE completa con un tomo de fonética la 'Nueva gramática de la lengua española'
Dom 18 Dic 2011 - 9:53 por Isabel

Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Sondeo
Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Flujo RSS


Yahoo! 
MSN 
AOL 
Netvibes 
Bloglines 



La lengua es caprichosa

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La lengua es caprichosa

Mensaje  Isabel el Sáb 20 Ago 2011 - 22:02

Historia de las palabras (Sudamericana, 2011), de Daniel Balmaceda. El autor logra transmitir la cara más increíble y divertida de la etimología. Rogelio Demarchi.

En el Génesis, cuando Dios termina de hacer “a todos los animales del campo y a todas las aves del cielo”, los lleva para que Adán les ponga un nombre porque “el nombre de todo ser viviente había de ser el que el hombre le había dado”.

Este relato bíblico encierra un principio básico de la lingüística: no hay una relación lógica entre las cosas y el nombre que les damos porque las cosas no pueden decirnos su nombre; somos nosotros, en las distintas lenguas que hablamos, quienes llamamos a las cosas con las palabras más arbitrarias que se nos ocurran; palabras que hasta pueden haber surgido por una humorada, pero que por un acuerdo tácito entre los hablantes se han ganado su lugar.

Por eso, la curiosidad etimológica –indagar el origen de las palabras y cómo alcanzan una determinada significación– da por resultado divertidas sorpresas.


En Historia de las palabras (Sudamericana, 2011), Daniel Balmaceda despliega su capacidad para buscar y relacionar datos con una prosa ágil. Liviano y profundo a la vez, “uno de los objetivos de este libro es generar el deseo de detenernos frente a una palabra e intentar conocer su origen, su historia”. Objetivo cumplido, se puede decir: cuenta historias tan disparatadas, es tal el grado de exotismo de muchos de los datos que presenta, que uno quisiera seguir leyendo anécdotas tan o más increíbles que ésas.

Pelear, en principio, designaba un tipo de lucha en la cual los combatientes se tomaban de los pelos.

El armario, alguna vez, sólo se usó para guardar armas.

El saxofón es uno de los tantos instrumentos desarrollados por el luthier Antoine Joseph Sax, en 1841, que por supuesto fue “el primer saxofonista de la historia” y el promotor de una revolucionaria reforma de las bandas de música.

Boicot supo ser el apellido de un capitán inglés retirado que administraba tierras en Irlanda: Charles Cunningham Boycott. “En 1880, luego de una mala cosecha, impuso altos precios de alquiler a los pequeños y medianos agricultores que arrendaban esos campos”. Como se negó a recibir a una comisión que intentaba negociar una rebaja, toda la comunidad le dio la espalda como una manera de protesta. El cartero dejó de entregarle la correspondencia; el herrero y la lavandera no querían trabajar para él; etcétera. El párroco que había promovido tal singular acción, divertido, afirmó que lo habían “boicoteado”.

Entre nosotros, Floro Madero (hermano de quien ideó lo que hoy se conoce como Puerto Madero) sería el que incorporó al habla de los argentinos el término “abatatado”: en una jocosa sobremesa con amigos, como no podía hablarles con naturalidad, pidió las disculpas del caso señalando que estaba abatatado… porque se había comido “media fuente de batatas”.

A la hora de contar anécdotas que involucren palabras, Balmaceda parece no tener límites. En consecuencia, le da lo mismo un vocablo que un giro del habla popular (por ejemplo, cómo llegó a ser el “Tío Sam” sinónimo o representación de “Estados Unidos”), o los acrónimos y las abreviaturas.

Por todas estas vías, su libro reafirma que el capricho gobierna la lengua.

http://www.lavoz.com.ar/columna/lengua-es-caprichosa

_________________
¿Por qué esta curva del porqué y no el signo de una recta sin fin y un punto encima?  
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] 
Roberto Juarroz
avatar
Isabel


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.