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Cantinflas, maestro de la lengua

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Cantinflas, maestro de la lengua

Mensaje  Isabel el Sáb 6 Ago 2011 - 12:31

De acuerdo con Vicente Quirarte, Cantinflas, personaje que nutrió el habla popular mexicana, es una síntesis del pelado que se opone a la autoridad y que hace del lenguaje un desafío contra ella.

En sus apariciones se distinguía por sostener diálogos en los que decía mucho, sin decir nada: enredaba al otro y, muchas veces, se enredaba a sí mismo. En 1992, la Real Academia Española (RAE), a iniciativa de Eulalio Ferrer, reconoció el verbo cantinflear como el “hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada” o “actuar de la misma manera”.

En su Diccionario de uso del español, María Moliner habla del cantinfleo como una “manera de hablar donde se dice mucho, pero se expresa poco” y también lo define como una “forma absurda de comportarse”.

Sin embargo, más allá de la verborrea sin sentido presente en muchos de los diálogos emblemáticos de Mario Moreno Cantinflas hay otros elementos que lo colocan como un personaje que nutrió el habla popular mexicana.

Desde la perspectiva de Vicente Quirarte, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, ambas definiciones indican que el cantinfleo es, por sobre todas las cosas, una provocación al lenguaje. “Cantinflas fue, desde su trabajo en las carpas, un provocador, un marginal; en él vemos la síntesis del pelado mexicano, del lépero que se opone a la autoridad, inclusive con su vestimenta, el lazo con el que ata su pantalón o la dignidad de lo que él llama la gabardina, ese jirón que le cuelga.

“Y como dice en alguna parte Carlos Monsiváis, el blindaje del pelado radica en su forma de expresar un habla distinta: la verborrea de Cantinflas marea, vence, ataranta y termina por ser una victoria sobre la clase privilegiada.”

El narrador y poeta, quien acaba de ser reconocido con el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde en la ciudad de Zacatecas, asegura que Cantinflas, en la celebración del peladito —así como ocurre en el Pachuco de Tin Tan—, forma parte de un crisol de búsquedas que surgen desde los primeros intentos por una literatura independiente.

“Cuando Fernández de Lizardi incorpora la manera de hablar del pueblo como una forma de rebelión ante un orden lingüístico establecido, que también es un orden político; la idea será retomada por Guillermo Prieto, quien recupera en sus poemas la sensibilidad del pueblo, como después lo hará Gabriel Vargas con La Familia Burrón, aunque es interesante ver cómo el juego lingüístico de Vargas también es paralelo a la época del cine de oro mexicano, en el cual Cantinflas tiene un lugar preponderante.”

El goce del lenguaje

Desde la perspectiva de Concepción Company, coordinadora del Diccionario de mexicanismos , el personaje ofrece un tipo de acción verbal que se coloca en la conciencia pública de la sociedad mexicana y fuera de ella, puesto que es una palabra aceptada por la RAE.

“Cantinflas lo que ofrece es una alta creatividad para reflejar lo que de manera natural hace el pueblo mexicano; como artista y como creador, pone en un máximo de creatividad algo que de manera natural suelen hacer los mexicanos.”

La investigadora del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM reconoce la importancia del juego de palabras en los diálogos del personaje, lo que también es característica de buena parte de la sociedad mexicana: “Algo malo debe tener el trabajo, o los ricos ya lo hubieran acaparado”, dice el personaje en alguna de sus películas.

Concepción Company recuerda otro diálogo, en el que dos mujeres discuten sobre cómo debieran ser llamada: señorita o señora, “a lo que el personaje responde: ‘después de todo una señorita es una señora… después de todo’.”

Las frases del personaje suelen recordarse en el habla contemporánea: “ahí está el detalle”, “no es ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario”, “a sus órdenes, jeeeefe”, “¿qué pasó, chato?”, aun cuando muchos jóvenes no tengan idea de su origen.

Verborrea, un problema educativo

••• El mexicano se caracteriza por decir en 20 palabras lo que podría decir en tres. Las palabras son de Vicente Quirarte, al recordar a Gilberto Owen y su definición de México como un pueblo de loros. “Hablamos demasiado, pero en realidad decimos poco, no sabemos el valor del silencio. En ese sentido, Cantinflas nos da ese recordatorio de que la verborrea es una característica mexicana”.

Por eso, sin dejar a un lado el regocijo del lenguaje, Concepción Company llama a la reflexión e, incluso, a la preocupación del sistema educativo, porque el personaje refleja “la falta de estructura lineal del discurso. Eso es una realidad y lo veo constantemente en alumnos de licenciatura, donde en sus trabajos empiezan con una cosa, cambian a otra y uno no sabe a dónde quieren llegar. Eso Cantinflas lo pone en un máximo: maximiza rasgos naturales del habla de México”.

Desde la perspectiva de la investigadora, todos nacemos con la misma capacidad, el problema es que no ha habido gobiernos capaces de estructurar el discurso desde la primaria, “lo que significa jerarquizar, ordenar el pensamiento y los actos de vida que van aparejados a ese pensamiento”.

México •Jesús Alejo

http://impreso.milenio.com/node/9004586

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