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El origen del lenguaje

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El origen del lenguaje

Mensaje  Isabel el Lun 16 Mayo 2011 - 15:23

José Pazó Espinosa
Filólogo y profesor de la UAM y NYU

Que el ser humano es una especie peligrosa, a nadie se le escapa. Aunque, de acuerdo con lo yóguico, el principal enemigo del ser humano es uno mismo, no necesitamos ya a nadie que nos recuerde que el hombre es un lobo para el hombre. Y para lo que le rodea, dirán algunos. Aunque ya nadie crea que el lobo tenga más peligro que su asociabilidad aparente con el hombre y lo domesticado por este. Seguramente el perro, ese lobo o loba domesticados, sean mucho más peligrosos. Al haber sido humanizados, un perro es ya capaz de perderse en el laberinto de las relaciones humanas y de las lenguas. Ha sido confundido. Un lobo, no.

Si buscamos las causas de esa peligrosidad, bien podemos encontrarlas en el lenguaje. La aparición en un momento evolutivo de dicha cualidad, hizo del hombre una máquina extraña, capaz de comunicarse en la distancia, de organizarse en grupos con objetivos no presentes, de rodearse de símbolos más potentes que los objetos. Pero, ¿cuándo nació esa peligrosidad? O, lo que es lo mismo, ¿cuándo nació ese lenguaje?

Del origen del lenguaje, se sabe poco. Hasta ahora, las reconstruciones se han basado sobre todo en las palabras y su relación, y se han organizado en árboles. El árbol indoeuropeo, el más estudiado, remonta su origen a unos nueve mil años. Sin embargo, el origen del lenguaje, con toda la incertitud inevitable, se ha solido colocar 50.000 años antes de Cristo. Hace un mes ha aparecido un artículo en “Science” que puede cambiar estos cálculos. El artículo es de Quentin D. Atkinson, un biólogo de la Universidad de Auckland, y ha levantado ya un considerable revuelo en el ámbito internacional de especialistas en lenguaje y en general en otras disciplinas relacionadas, como son la antropología y la misma biología.

En su artículo de marzo del 2011, Atkinson aplica a la lengua métodos estadísticos usados hasta ahora en el desarrollo y propagación del ADN. En partícular, parte del concepto de que la diversidad genética y fenotípica mengua a medida que nos alejamos de África, al ser África el lugar de origen. En genética, esto se explica por un efecto de “cuello de botella”. Cuando una población emigraba de una zona, la diversidad genética de esa zona menguaba. La repetición sucesiva de este fenómeno, hace que la variedad genética vaya menguando en los distintos grupos que se van alejando de su centro de origen a medida que las emigraciones se repiten. En definitiva, el mapa genético estaría formado por una especie de círculos concéntricos, en los que la variedad genética disminuye a medida que nos alejamos del centro inicial.

Atkinson aplicó esta hipótesis a la lengua, y estudió los fonemas de distintas lenguas. Los fonemas son los sonidos distintivos de una lengua concreta. En su estudio, encontró que el número de fonemas de las lenguas disminuye cuando nos vamos alejando de una zona de África en concreto al norte de Sudáfrica, en el desierto del Kilimanharo. Mientras que las lenguas de esa zona tienen más de cien fonemas (incluyendo “clicks” o sonidos de cierre desaparecidos en lenguas europeas), ese número va decreciendo paulatinamente cuando nos separamos del centro. En la lengua de Hawai, por ejemplo, encontramos un sistema de trece fonemas tan solo. En posiciones intermedias estarían lenguas como las europeas, con unos treinta fonemas. De ser cierta la hipótesis que Atkinson plantea, se resolvería la cuestión de si el lenguaje se inició en un único lugar de la tierra, o de si existieron varios lugares de origen más o menos simultáneos, ya que habría un origen único de las lenguas del mundo que estaría situado en la zona de África mencionada. Además de ello, la hipótesis de Atkinson situaría ese origen al menos 100.000 años antes de Cristo, al relacionar lengua y variabilidad genética de forma más imbricada. Hay que recordar que la relación entre lengua y genética es antigua: antes del descubrimiento del ADN los mapas genéticos se hacían fundamentalmente mediante datos lingüísticos, estudio de la toponimia, de apellidos y nombres propios, etc.

Una de las consecuencias del estudio es, de forma general, que la lengua que se aleja de su origen es más simple que la que permanece. Este grado de simplicidad, sin embargo, no depende solo de la cercanía o la lejanía al lugar de origen, ya que hay otro factor determinante: el número de hablantes. A mayor número de hablantes, mayor tendencia a la complejidad, mientras que cuando el número de hablantes decrece, la lengua se simplifica. Lo que nos lleva al estado de las lenguas principales en el mundo: mandarín, español, inglés, hindi/urdu, árabe, bengalí, portugués, ruso y japonés, por este orden y según datos aproximados del 2011. Si obviamos el factor del desplazamiento (no desechable, pero sí diferente hoy en día al de hace 50.000 años), los cambios pueden venir de la natalidad sobre todo. También por los hablantes de un idioma como segunda lengua. A este escenario hay que añadir la pugna por el prestigio cultural y por el protagonismo en los medios, fundamentalmente internet. Mientras que el español ocupa la segunda plaza absoluta, en el último apartado de los medios digitales mantiene una posición intermedia, superado por otras lenguas europeas.

¿Cuáles deberían ser las estrategias del español las próximas décadas? Sin duda, apoyar y promover la enseñanza del Español como segunda lengua, hecho bien encarrilado con el Instituto Cervantes y la presencia del español en las principales universidades europeas y norteamericanas. La expansión debe viajar ahora hacia oriente, con Japón como cabeza de lanza, y China como objetivo final. Además, hay que enfatizar el prestigio cultural de la lengua (no basándose solo en el pasado sino en la situación cultural actual) y, sobre todo, potenciar su presencia en internet, el principal escenario de la lucha de medios de comunicación actuales y futuros.

No les voy a decir que aprendan español como segunda lengua (mi hijo es un ferviente partidario de ello cuando le llegan las notas del inglés), pero sí que escriban y lean en internet. Que escriban bien y lean mejor. Que comenten y compartan. En español. Y, como pequeño homenaje al artículo de Atkinson, que imaginen lo que debía ser vivir en una sociedad con un idioma con más de 110 fonemas o sonidos significantes. Un mundo plagado de hombres y mujeres pájaro que acabaron con los neandertales. Cierren los ojos e imaginen la canción.


http://www.elimparcial.es/cultura/el-origen-del-lenguaje-84269.html

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