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Una lengua mestiza

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Una lengua mestiza

Mensaje  Isabel el Sáb 26 Feb 2011 - 9:59

Por Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda

Quien habla español, habla en mestizo. Esta hermosa y flexible lengua es más mestiza que el pueblo mexicano, basta recordar la cantidad de afluentes que han ido enriqueciendo su caudal. Quizá sea superfluo decir que su base es el latín con buena medida de griego, más tarde llegó el árabe con aportaciones que escuchamos día a día: Guadalupe, albarrada, garrafa, álgebra, alcohol y muchísimas otras. Luego, cuando llegó a América desde la península hispánica ya venía bastante mestizada con vocablos de otras lenguas como el gallego, portugués, leonés, castellano, navarro-aragonés, catalán y el vasco, lengua prerromana, asimismo, los dialectos asturiano, aragonés, andaluz, extremeño, canario y murciano o el Balear (modalidad del catalán). En este continente, el español fue recibiendo un sin fin de contribuciones de los idiomas nativos: maíz, chocolate, jitomate, chile, tiza, chapopote, escuincle y otras más, que establecen diferencias regionales entre los hablantes latinoamericanos, de tal modo que hablan el mismo idioma y a veces no se entienden entre sí cuando dicen alguna palabra, sea por su origen o por el significado que se le da. No es lo mismo comerse un taco en México, que taconear el taco -del zapato- en Argentina, en Colima, las agujetas son cabetes y el sedimento del café o las migajas del pan, son zurrapas y boronas, la primera es un vocablo preromano y la segunda celta; las trajeron de España y permanecen vivas. Y ¿qué del acordeón, es un instrumento musical o un papel doblado para utilizar en el examen? Otra es el doble significado de la exclamación alburera que no requiere explicación: ¡Ay, que cuero!
Interesan los americanismos porque surgen de la expresión de origen e idiosincrasia y establecen diferencias entre el originario de las distintas regiones de Latinoamérica, y también incluir a quienes radican en Estados Unidos, porque las modificaciones del spanglish o del texmex aumentan el mestizaje, de palabras, poesía, música o gastronomía. Otras formas de hablar reflejan arcaísmos, ese es el caso en Colima, de algunas palabras del castellano o gallego (de ahí el fonema J de la grafía X en México) que siguen vivas desde el siglo XVI, como es la “n” al final de algunas palabras, o el uso indiscriminado del posesivo (me, te y se); también perviven otras que proceden del náhuatl, “tonchi” por ejemplo, cuando se llama al gato, o las denominaciones culinarias como las enchiladas y el pozole.
La lengua es un sistema de signos que comparte un colectivo, pero el habla es el uso individual de ese sistema, lo cual propicia que el hablante vaya modificando y agregando usos y formas, más tarde estos llegan a la literatura, son utilizados por mayorías y toman carta de legitimidad. Así, aunque la prensa anuncia como un hecho histórico, la eliminación de la ch y la ll, estos dígrafos ya habían sido eliminados de los diccionarios en 2001 e incluidos dentro de la c y la l, sin que nada cambiara en la lengua por eso, pues no es posible eliminar sonidos, seguiremos diciendo las palabras que las llevan (ll, ch) y sobre todo la ñ, que sin ella, la más española de las letras, no podríamos decir lo hermoso que son los niños.
Otro asunto del idioma son los cambios generacionales, cada grupo juvenil va utilizando su propio vocabulario, introducen modismos y formas de expresión que en general, no son aceptadas por las personas adultas, una es la difundida palabra güey, que sería mejor escribir huey y verla desde su origen náhuatl: grande, importante. Algo que preocupa seriamente a los y las educadores es la forma de escribir (d skribir) que usa sólo consonantes, símbolos o cambia letras para acortar palabras, por supuesto, ningún purista lo aceptaría, pero hay que comprender que la cortedad del mensaje, en celulares, twitter y messenger, obliga a utilizar pocas letras, entonces, cabe preguntar si esta modificación del lenguaje es moda o necesidad, pareciera moda cuando se cambia la K por la Q, pero, sucede que hay palabras, como queso y quieres que se entienden al escribir keso y kieres. Estas expresiones y esta escritura podrían estar llegando para quedarse, porque el lenguaje es algo vivo, va cambiando por el uso, así verbalismos anglicismos, faxear, chatear, o mouse, aunque la Real academia de la lengua española (RAE) diga que se prefiera la palabra “ratón”, el problema es que quien no los usa se va quedando fuera. Esto no quiere decir que se desautorice la autoridad de la docta RAE (fundada en 1713), pero de ahí a pensar que dictamine lo que debe o no debe decirse, si tal o cual palabra es admitida, es correcta o no existe, es un error, porque la lengua es de quien la habla, de quien la acepta. Sin embargo, se debe atender la normativa o conjunto de reglas, para lo cual se emplea un criterio de adecuación, no de autoridad; así, el o la hispanohablante que se interesa por hablar correctamente y por mantener la unidad del español, atiende dicha normativa, pero de modo que sirva a su fin: comunicar.
En este tenor, sería bueno parrafear en palabras que usan los y las jóvenes y en México, un país donde no se hacen juegos de palabras, se alburea, sea para amolar a alguien o para apapacharlo, lo cierto es que muchas veces el albureado se apena, aunque puede resultar un tipo tan aventado que cotorrea al alburero. Muchos jóvenes, actualmente no tienen chamba, pero no viven en la brujez ni dejan de tomar unas chelas, porque clarines, eso de vivir de dioquis es bien chido; pero, ¿qué dice del padre? se le ve engetado porque aunque tiene buena percha y es un mango el escuincle, viste horrendo y es un fachoso, así que le cae hasta gordo el mero huey… por otra, el sangrón naco se cree muy fresa, aunque para los amigos es picudo y vaciado ¿sale? o ¿te vale?
Después de ese paréntesis, vale finalizar con una loa al idioma español, esta flexible y abierta lengua, que siempre provee de la palabra exacta para expresar cada sentimiento, y que como afirma un escritor, cuyo nombre no recuerdo: Es la lengua mestiza más hermosa del mundo, por su sangre corren igualados todos los pueblos del mundo, contiene enormes o pequeñas vetas que la embellecen, griegas, romanas, árabes, visigodas, celtas, quechuas, guaraníes, náhuatl, chibcha, aymara… y en ella se escucha lo mismo el Quijote y a Macondo, los sones cubanos y los corridos de México, los vallenatos de Barranquilla y los romanceros gitanos. Asombra la belleza de las impurezas de esa sangre que es fertilizada con gracia y eficacia por otras lenguas, este idioma une pueblos y abre las ventanas de la imaginación, ahí mismo, donde la globalización cava abismos de desigualdad.

http://www.ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&id=96979&encabezado=Una%20lengua%20mestiza

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